domingo, 13 de septiembre de 2009

La Vita e Bella

Hoy, domingo 13 de septiembre de 2009, en Granada, donde he encontrado mi lugar en El mundo, desde donde vivo cada día sin pensar en lo que seré sino en estar persiguiendo el sabor de cada instante, me permito copiar un párrafo del artículo de Marjua Torres que bajo el título de “Redes del Tiempo” aparece hoy en el Dominical de El País.

“Y cuando consigo dar un vuelco a mi vida, reinventarme, osar, arriesgarme, cuando mando a tomar viento la silla en que debería aguardar sentada y decido ir al encuentro de lo que sea que quede por venir, es entonces cuando siento el tiempo pleno. ¿Corto? Desde luego. Pero pleno. No algo que sólo se puede rumiar, algo que jugamos a matar”.

Dentro de una semana habré cumplido 43 años. Qué lástima no poder escribir en esta pantalla con mi nuevo bolígrafo amarrillo, pero en el juego de las teclas dejo escrito que comienza la semana con el Concierto de Leonard Cohen en Atarfe. Dentro de unas pocas horas estaré viviendo uno de los momentos más deseados de mi vida.

La Vita e Bella. Olores, sabores, vinos, manos, miradas, ensueños, amistades, el vuelo de los sueños, labios, los abrazos, las fotos que faltan por hacer, los libros leídos y lo que quedan por venir, la envida de los poemas no escritos, las tertulias inacabadas, el trueno que ahora suena anunciando el otoño, los mares, las olas que nos aman, las manos deseadas, el tiempo nuevo que brota de los ojos.

Hoy quería dejar en este post memoria del silencio vital que se vuelve vida al compás de los sueños que quedan por cumplir.
Hoy es domingo 13 de septiembre de 2009. Vivo y acompaño cada instante. Sereno y descalzo, con los ojos bien abiertos y los puños levantados. Hoy es día de Lorca, de Cohen, de recuerdos y futuros, de poemas.

Esta noche, cuando Leonard salga a escena, sentiré que, una vez más, el tiempo es tan solo una convención que nos han otorgado para intentar disfrazar las ganas de vivir de las que hoy deja constancia Maruja Torres…”decido ir al encuentro de lo que quede por venir, es entonces cuando siento el tiempo pleno. ¿Corto? Desde luego. Pero pleno”

jueves, 3 de septiembre de 2009

Septiembre

Por favor ¿alguien me puede explicar la diferencia entre agosto y septiembre?.

Acabo de tomarme un instante para pasar la hoja del calendario que tengo sobre la mesa de mi despacho. La foto que hice en Luz Serena da paso ahora a unas hojas verdes que resaltan sobre el fondo de una celosía de madera –creo recordar que es de algún rincón de la Alhambra-. Además de eso, veo que hay 30 días por delante frente a los 31 de un mes de agosto que ya ni siquiera existe por ser pasado pero que fue vivo y lleno de luz.

Una ayuda, por favor…¿alguien me puede decir alguna diferencia más?.

Agosto se fue con la presencia del tiempo amarillo que continúa sus pasos, la sonoridad de un tiempo nuevo, el despertar de cada mañana y el sentirse vivo y dispuesto a la vida y al constante cambio. El imparable “Confieso que he vivido”, la majestuosa lucha de cada día y el continuo instante presente que le da sentido a lo que veo y siento.

¿hay alguna diferencia?. Septiembre llega de nuevo, como todos los años, como todas y cada una de las convenciones que nos hemos ido dando a lo largo del tiempo. Es sólo un nombre de calendario, un estado lleno de días, de horas, minutos y segundos que irán pasando solo y exclusivamente como cada uno de nosotros queramos.

La angustia vital, el mundo roto de los aburridos, la cerrazón de los agotados, las espinas de los que no se atreven a ver los claveles y el olor a césped recién cortado, el peso de las mochilas cargadas de piedras ajenas y los labios resecos no son culpa de este pobre septiembre, tantas veces vilipendiado, un nombre incomprendido y golpeado. Está en cada una de sus cabezas. Está en cada uno de sus poros que se han ido borrando con la goma de una realidad inventada.

¿Hay alguna diferencia entre Agosto y Septiembre?. Dejo volar mi verso “Y si me vence el segundero/antes del tiempo que he elegido,/diles a todos que te quise/y que fui feliz y perdurable/como el menú de aromas que nos une” y además añado un enorme “Confieso que he vivido” y confieso que seguiré viviendo abierto e inundado, pasional y desmedido, sereno y en silencio, en ruido y descalzo para sentir cada paso.

Te invito a que hagas lo mismo. No te creas nada de lo que dicen... “Esto es lo bueno, lo tuyo es lo malo, así no se hace, la vida es otra cosa, los años es lo que tiene, ya no es como antes, así es la vida, piensa en tu futuro…” y todas esas zarandajas que se inventan los que no quieren o dejaron ya de mover sus pies al borde del abismo de la ilusión.

A quien me lea: Disfruta de septiembre como lo hiciste de agosto. Los meses no son diferentes unos de otros. Es tu mente, tu sentido de la vida quien marca las diferencias.

Empieza por levantarte cada día y aún en los momentos más duros, dedica una ligera y tierna sonrisa al viento. Y luego mírate en el espejo y ten en cuenta que estás vivo…y entonces comenzarás a notar cómo, de entre los dedos, como un riachuelo de agua cristalina, el tiempo va pasando instante tras instante. Aunque cierres las manos y las aprietes no podrás retenerlo….simplemente podrás vivirlo. Es tuyo y tú lo controlas. Haz lo que quieras con él. Simplemente se feliz y rompe las cadenas que te aten.

El miedo solo es una falta de seguridad.

Somos libres, completamente libres.

¿Alguna diferencia entre Agosto y septiembre?


jueves, 20 de agosto de 2009

Vida

Desde El Carmen de Aben Humeya, un espléndido restaurante con una terraza de agua inolvidable a la que hacía casi un año que no subía.

En la calma de la tarde, comenzando la novela de Susana Fortes “Esperando a Robert Capa”, una historia de pasión, amor, fotografía y vida entre el gran fotógrafo y Gerda Taro. Lectura de un memorable artículo de Almudena Grandes sobre las madres y amores y desamores en las dos excelentes columnas de Ramón Muñoz. Historias de amarillos . Yo me entiendo.

Escribo sin objetivo alguno. No busco moralidades ni recuerdos, no trato de expresar ideas ni definir imágenes que hace algún tiempo se me derraman, de nuevo, entre las manos.

Escribo con un rumor de agua en la terraza del Aben Humeya en Granada. ¿Para qué más?. En “Abril”, la película de Nanni Moretti, hay una escena en la que un amigo del Director le pregunta que cuantos años quiere vivir. El personaje encarnado por Moretti asegura que 80. El amigo le enseña un metro que abre y lo baja hasta los 80 cm. Le recuerda que en ese momento cumple 44 años, así que el amigo repliega el metro 44 cm mostrándole el resto de tiempo que le queda. “Esto es lo que te resta, utilízalo como quieras”.

Escribo con un rumor de agua en la terraza del Aben Humeya. Simplemente lo que quiero es la vida de este instante mágico que deseaba compartir.

Hay un rumor de agua, el libro de Susana Fortes descansa a mi lado, mi libreta donde acabo de anotar algunas ideas para un trabajo fotográfico también y los folios donde he impreso las columnas de Ramón Muñoz, y una cerveza bien fría.

Hay un enamorado encendido en los geranios, alguien entona un fandango en alguno de los Carmenes vecinos y Granada, una vez más, va recogiendo su luz hacia la Vega. Como todos los días, pero todos los días diferente y único.




martes, 11 de agosto de 2009

Páginas de vida

Pablo Neruda escribía en su “Confieso que he vivido” que “la tarea del escritor no es misteriosa, ni trágica, sino que por lo menos, la del poeta, es una tarea personal, de beneficio público”, y añadía que “lo más parecido a la poesía es un pan o un plato de cerámica, o una madera tiernamente labrada, aunque sea por torpes manos”.

Ya no recuerdo si en estas miradas que voy derramando de vez en cuando, he hablado de los libros que van envolviendo nuestras vidas. En este caso mis vidas. Hoy es tarde de jazz. Suena de fondo Sergio Pamies hablando en piano y entre amigos, derramando la maravillosa “Amnesia” y provocando la placidez de volver a saborear una mirada quieta y serena. Hay una barrita de incienso encendida que se olvida cada 30 minutos -como las sentadas en zazen- y Luna descansa a mi lado envuelta en teclas y sueños de gata libertaría. Detrás tengo mi vida; Los libros que me aguardan y aquellos que ya abiertos como amor secreto y encendido, un día fueron carne de beso amarillo y esperan el anaranjado de la relectura.

Amarillean ya desde los 80 las páginas de Neruda que compré en la Puerta del Sol después de caminar durante horas para ahorrarme lo que costaba el billete y un bocadillo y poder, así, entrar sin llamar en su vida “Confieso que he vivido”. Justo un poco más allá todavía me emociona ver la dedicatoria de Luis Rosales en sus “Rimas-La Casa encendida” en el volumen de Austral (Para Juan Carlos escritor con un abrazo” y casi todos los volúmenes de Carmen Martin Gaite con su firma cariñosamente repetida año tras año en la Feria del libro “Para Juan Carlos, recuerdo de nuestras excursiones al bar Chapas, afectuosamente”.

Muchas noches me dedico solo a mirarlos, a pasear mis dedos por la lozanía de sus lomos –los libros siempre guardan el tiempo con un primor de dioses y madreselvas- y vienen olores y sabores, tactos y despedidas, abrazos y tiempos nuevos como el primer volumen de la magna biografía de Federico Garcia Lorca escrita por Gibson y que apareció publicada por Grijalbo en un precioso volumen, regalo de un amor intempestivo, ardiente y fugaz y una fecha de recuerdo 19-9-88. Un libro que tuve que volver a encuadernar después de derramar una botella de vino en aquellas noches de poesía y tango de los 90. En el segundo volumen me dejé mi primera nómina de “mensajero andante” –las 6 restantes fueron para pagar la edición de mi primer libro de poemas-

Me asaltan las arboledas perdidas de Alberti y “Las Bicicletas son para el verano” con la firma de Fernán Gómez sobre una cartulina que encontré en aquel instante mientras saludaba por primera vez a Tierno Galván en aquel mítico 82.

“Los Santos inocentes” que me hicieron rojo de por vida y “La Colmena” para golpear conciencias y arrabales. Necesitaría 1.000 líneas más para hablar de tantos otros…ya iré contando miradas, misterios, manos, valentías y aprendizajes.

Luna continua tendida a mi lado esperando la caricia, el piano de Pamies sigue aleteando pasiones que me regala miradas y manos. La última barrita de incienso agota su despedida y como un acto de comunión con la vida hago un hueco a un nuevo compañero que ya es sabor de amor para el resto de mis días. “Annie Leibovitz.Vida de una fotógrafa 1990-2005”. Con Devoción: Gracias.

“Mi vida es una vida hecha de todas las vidas: las vidas del poeta” (Pablo Neruda)

jueves, 30 de julio de 2009

El Plan de la Felicidad

Como todos los veranos desde hace ya algunos años, utilizo una semana de agosto para crear un paréntesis de silencio e introspección que me ayude a, por lo menos, saber, no ya donde voy, sino donde estoy.

Aprovecho para escuchar una vez más y con exquisita atención la Conferencia del maestro Zen Dokusho Villalba que llevan por título “El Arte de Vivir el Tiempo” y en la que se habla de trabajar en tu Plan Estratégico Personal (PEP) con el que puedes hacer un buen análisis de que es aquello que te otorga la felicidad y cuanto tiempo dedicas y debes dedicar a aquellos aspectos de tu vida que te pueda llevar a eso que todos perseguimos, que no es otra cosa que el arte de ser feliz.

Felicidad en cuatro niveles: Felicidad sensorial, emocional, intelectual y espiritual.

Te invito a que lo hagas. Piensa y escribe las 10 cosas más importantes que te hacen feliz y no lo centres en la felicidad material pues es esta la que te proporcionará, seguro, más insatisfacciones.
Escríbelas en orden de importancia siendo la primera la principal y ahora escribe a su lado el tiempo que le dedicas a cada una de las cosas que te otorga la felicidad durante un mes. Es ahí donde comenzarás a ver y a ser consciente de donde y en que gastas tu tiempo. Porque no es que no dispongamos de tiempo, es que la mayoría de las veces lo malgastamos.

Un buen trabajo es ser consciente del tiempo presente. Marcarse metas está bien pero una vez marcadas simplemente olvídalas y céntrate en el instante cierto y presente en el que te hayas y trabaja desde ahí, porque es lo único que existe y desde ahí podrás ir construyendo tus días hasta alcanzar las metas que te has propuesto y que según has anotado son la base de tu felicidad.

Tu propósito es ser feliz y para ello establecerás unas metas, convierte luego esas metas en objetivos cuantificables y luego decide cuanto tiempo vas a dedicarle a cada uno de esos objetivos.

Recuerda que el tiempo es un recurso limitado y por lo tanto no dispondrás de tiempo para todo así que te toca seleccionar y ser más radical para trabajar tu plan. Lo contrario es el estrés, la ansiedad y la desmedida aceleración sin pausa.

Y recuerda los cuatro niveles de la felicidad que harán realidad tu propósito de ser feliz y que es posible cuando las necesidades básicas están cubiertas.

1.- Felicidad sensorial. El placer de los sentidos

2.- Felicidad emocional. Trabaja siempre en las emociones positivas

3.- Felicidad Intelectual. Saber y conocer te hará feliz. La ignorancia es sufrimiento

4.- Felicidad espiritual. No dependas de las circunstancias, ni de los objetos, ni de las necesidades ni deseos. Es la felicidad de la consciencia la que no depende de lo material.

Te invito a que lo hagas…merece la pena…y es gratis

domingo, 26 de julio de 2009

Homenaje a Marcos

“Volverás a mi huerto y a mi higuera:
Por los altos andamios de las flores
Pajareará tu alma colmenera”.

Miguel Hernández.

Sabíamos que era posible y nos encarnizamos en la batalla. Creímos que había un viento del pueblo que nos invitaba a tomar con fuerza los remos de algo nuevo y nos encontramos en aquel punto de partida de una mesa de principios que se fue llenando de vinos y de ideas, de propuestas e ilusiones en un día exacto en el que tú tenías que recorrer un nuevo camino…¡¡y qué bien que lo hiciste!!.

Me ahorro los nombres, las fechas y los rencores. Eso queda para nuestra historia. Andamos solos por Alcalá y nos aceleramos juntos en tantas guerras, en cientos de ayudas y siempre dispuestos a todo lo que hiciera falta y tú sabes muy bien que hizo mucha falta.

Vivimos con la intensidad de los incomprendidos el golpe que cambió una historia y hablamos mucho…a veces demasiado. Pero éramos fronteras al borde del precipicio que elegimos con la valentía de nuestras creencias, de nuestro orgullo y el buen sabor de los que nunca se venderán por nada.

Apretamos los dientes siempre y empujamos lo que pudimos y sobre todo, y que te quede claro, creo que fuiste feliz.

Hoy nos faltas. Te has ido. Un zarpazo de la guerrilla que siempre perderemos te llamó antes de tiempo….siempre el tiempo, ya sabes, el que te bebías a golpes de buen hacer y ayudas a quien siempre lo necesitó.

Nos dejas la enorme lección de la lucha a brazo partido, del sentido vital de amar cada uno de los nuevos días que la vida te iba regalando. La última vez que hablamos quedó pendiente tu visita a Granada. La tendré en el corazón siempre y aunque no pudiste hacer el viaje, hoy, como un minúsculo y querido homenaje me he quedado a ver anochecer en la terraza de la que te hablé. Había un sol inmensamente circular, abandonado de luz y de amargura y he recordado un poema que escribí hace unos días. Gracias por todo amigo. Déjame que te lo regale en nombre de todos los que te hemos querido.

A mi amigo Marcos Barbacíl

“Tengo un capitán de mudanzas esta noche,
Un tropel de versos que arrancarle al tiempo.
Hoy la memoria se esconde perezosa
En el último rincón del corazón perdido,
Allí donde los días son blancos
Como las manos de los olvidados.
Allí donde el tiempo es un puñado de incienso detenido.

Tengo un capitán de mudanzas esta noche,
Un deshacedor de telarañas
Y un murmullo de pañuelos al viento
En el sincero homenaje de la despedida”

Juan Carlos Montoya

Albanta

…y entonces recordé aquella canción de Luis Eduardo Aute….”Albanta”…

http://www.goear.com/listen/b534564/Albanta-Luis-Eduardo-Aute


“Yo se que allí,
allí donde tú dices,
vuelan las alas del agua
como palomas de escarcha
y el mar no es azul
sino vuelo de tu imaginación
en Albanta.
Que aquí, ya tú lo ves,
es Albanta al revés...
Yo se que allí
allí donde tú dices,
no existen hombres que mandan
porque no existen fantasmas
y amar es la flor
más perfecta que crece en tu jardín

en Albanta.
Que aquí, ya tú lo ves,
es Albanta al revés...”

Y después supe que no podía escribir con mis palabras, sino que había llegado el momento de recordar notas que tenía guardadas…y recordé una película que había visto hace meses -"Dejad de quererme"- en la que, al final, degusté con atención una enorme canción de Serge Reggiani recitada por Jean Loup Dabadie “Le temps qui reste” (El tiempo que nos queda) y que decía así…

“¿Cuánto tiempo?
¿Cuánto tiempo aún?
¿años, días, horas?,
¿Cuánto?.
Cuando lo pienso
Cómo me late el corazón.

Mi país es la vida.
¿Cuánto tiempo aún?
¿Cuánto?

Me gusta el tiempo que queda,
Quiero reír, correr, llorar, hablar,
Ver y creer, beber y bailar,
Gritar, comer, nadar, saltar, desobedecer.
No he acabado, no he acabado.
Volar, cantar, irme, volver a irme,
Sufrir, amar, cómo me gusta
El tiempo que queda.

Ya no sé donde nací ni cuándo.

Sé que fue no hace mucho,
Y que mi país es la vida
También sé que mi padre decía
“El tiempo es como el pan,
Guarda un trozo para mañana”.
Aún me queda tiempo, pero ¿Cuánto?.

Quiero jugar, quiero reír a carcajadas
Quiero llorar torrentes de lágrimas,
Quiero beber naves de vino
De Burdeos y de Italia,
Quiero bailar, gritar, volar,
Nadar en todos los océanos.

Hay más, hay más
Quiero cantar,
Quiero hablar hasta quedarme sin voz.
Cómo me gusta el tiempo que me queda.

¿Cuánto tiempo?
¿Cuánto tiempo aún?
¿Años, días, horas, cuánto?

Quiero más historias,
Más viajes.
Me queda tanta gente por ver,
Tantas imágenes.
Niños, mujeres, hombres grandes,
Pequeños, graciosos, tristes,
Inteligentes, gilipollas.
Qué curioso,
Los gilipollas me relajan,
Como las hojas entre las rosas.

¿Cuánto tiempo?
¿cuánto tiempo aún?
¿Años, días, horas, cuánto?.

Me da igual, amor mío.
Parará la orquesta y seguiré bailando.
Dejaré volar los aviones
Y volaré solo.
Se detendrá el tiempo
Y seguiré queriéndote,
No sé dónde,
No sé cómo,
Pero seguiré queriéndote
¿de acuerdo?.